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El extrañísimo caso del cuarto que olía a pescado

Primero que nada y como parece ser costumbre mía, quiero empezar disculpándome por mi larga ausencia. Así que hoy he vuelto para contarles algo que ha llamado poderosamente mi atención, y no, no tiene nada que ver con Linus Torvalds promocionando Windows 7 ni sobre el niño del globo. Así que ahí va.

Este es el caso: Miles de personas por todo el mundo (entre las que me incluyo) sin importar sexo, edad, religión ni nacionalidad han observado que un cuarto en específico de su casa a cierta hora, siempre durante la noche, huele a pescado. Las primeras veces que pasa no es nada alarmante, algo curioso y abren una ventana solamente. Pero el problema viene cuando llevan dos o tres semanas sucediendo lo mismo.

Primero que nada el olor los hace reflexionar sobre sus hábitos de higiene, pero realmente no hay ninguna posible causa para aquel olor. Los grandes intentos por rastrear con el olfato la fuente del olor siempre son inútiles pues parece no provenir de ningún objeto en específico sino que se encuentra libremente en el ambiente, a veces huele en un lugar a veces en otro y jamás aparece la fuente.

A pesar de no poder localizar la fuente del olor, tras un par de meses de observar lo mismo deciden hacer una limpieza a fondo del cuarto, sacan ropa y muebles hasta dejarlo vacío, tiran decenas de libros y demás cosas que podrían estar impregnadas con el olor, desinfectan por completo el cuarto pero el olor persiste y siempre aparece denuevo durante la noche por unas cuantas horas.

No hay ningún restaurante de mariscos ni ningún otra posible fuente del olor externa a la casa, y al contrario el olor se hace más soportable si se abre una ventana, lo que confirma que el olor sin duda emana desde el interior de aquel cuarto vacío y desinfectado.  Aquí es donde se empieza asustar la gente y cree que ya que todas las soluciones lógicas fallaron, no queda más que una solución paranormal. Todo encaja y hacen que un padre y diferentes shamanes le hagan una limpia a aquel cuarto. Y nada cambia, el olor permanece torturando psicológicamente al dueño de aquella casa. ¿Será por eso que los anteriores dueños la vendieron?

Como ya les dije, yo tuve el mismo problema durante unos meses. Lo que me costó incontables piquetes de mosco por tener que abrir las ventanas durante la noche. Y justo hoy que el olor apareció incluso antes de que anocheciera alimentando mi paranoia encontré la solución. Quedé tan maravillado de lo simple que era, tan simple que jamás se me hubiera ocurrido.

Resulta que aquel olor en realidad sí provenía de un objeto en específico. El causante no era más que un foco de 100 watts en un zoquet que sólo aguanta 60 watts. He ido al súper, compré un foco ahorrador de 9 watts y se ha solucionado el problema incluso antes de tener que recurrir al agua bendita.

Resulta que en alguna medida de seguridad más accidental que intencional, cuando el foco consume más energía de la que debía. Se empieza a quemar la vaquelita del zoquet que genera ese desagradable olor a pescado e  lugar del habitual plástico quemado al que estamos acostumbrados para alertarnos que algo está mal. El problema es que lo último en lo que piensa la gente es en el foco.

Aquí les dejo unos ejemplos de cómo la gente tan harta y sorprendida de este olor en verdad empieza a creer que proviene de una fuente sobrenatural.

Lean este, este, este chavo incluso creyó haber olido a pescado fuera de su casa a la misma hora. En fin, lo que quería era que ustedes lo supieran por si algún día les pasa. Es incluso argumento para un capítulo de Scooby Doo.