Nunca sabes cuando alguien te va a preguntar quién fue el único emperador romano que cayó en manos de los persas. Conocimiento como éste puede salvarte la vida o al menos evitar que repruebes un examen.
Pues les cuento que Publio Licinio Valeriano, emperador de Roma entre el 253 y 260 fue capturado por los persas y le obligaron a tragar oro fundido.